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No existen formulas ni aprendizajes adquiridos en el tema de la oración, de hecho la única fórmula válida es la que jesús enseñó a sus discípulos y que conocemos como el Padre nuestro, pero ni siquiera ésta es una fórmula para repetir, sino una enseñanza de cómo disponer nuestro corazón en la sintonía de Dios, para orar con la misma oración que oró y que todavía ora Jesús, a la derecha del Padre intercediendo por nosotros.

El análisis del Padre nuestro nos muestra cómo es una oración hecha por alguien que considera a Dios como Padre y que lo comparte con otros semejantes a él. La segunda actitud, proclama su santificación. Es adorarle en su santidad y también santificarle con nuestra vida y testimonio.

El pedir que venga su reino indica que deseamos vivir en ese reino de amor, justicia, poder y dominio propio, y anhelamos ver los frutos de su reino aquí en esta tierra. De ver leudadas todas las áreas de la vida por su reino, un reino que echa fuera las tinieblas, que trae la luz, que hace retroceder a Satanás. Es atar al hombre fuerte. Es clamar por las riquezas de su gracia, es pedir por obreros que sirvan a ese reino.

Hagase tu voluntad, es la oración para que los planes de Dios, de su obra redentora y regeneradora, de victoria sobre las huestes del mal se cumplan, es pedir que Dios pueda llevar a cabo sus planes para los hombres, y para esta creación, para que sean libres los cautivos, sanados los enfermos, perdonados los pecados, hechos milagros y prodigios en su nombre, procamado su nombre y su verdad, predicado su evangelio, hecha justicia al huérfano y a la viuda, dado de comer al hambriento, vestido al sediento etc.

Es justo y necesario pedir para las necesidades cotidianas el pan de cada día, no necesitamos tanto como creemos, el exceso de necesidades nos hace vivir llenos de afanes y stres, nos conduce a la depresión y a fin de cuentas somos menos felices cuanto más nos afanamos en conseguir. Por eso pidamos lo necesario hoy, y confiemos que mañana, como cada día, recibirá su provisión.

Perdon para nuestros pecados , condicionado a que perdonemos a nuestros deudores, ya que, como en la parábola de los dos deudores, la falta de perdón obliga al Señor a entregar al deudor que no perdona, a los verdugos hasta que se pague toda la deuda.

Temor de ser metidos en la tentación es parte de la oración de necesidad ya que al hacerlo manifestamos nuestra debilidad y dependencia del Señor , así reconocemos nuestra naturaleza pecadora sin su gracia y cuidado, y nuestra incapacidad por nosotros mismos de ser justos.

Libranos del mal, es oración de intercesión, para que el diablo no nos dañe, pidiendole protección, siendo conscientes de que todo en la vida está en contínua lucha y que nos vemos constantemente estorbados y siendo atacados en la medida que Dios se lo permite, por el enemigo. Cada instante de nuestra vida si no está sujeta al Espíritu, el enemigo trata de robar la bendición y de hacernos caer en diferentes trampas.

Al final bajo esta dirección de la oración base, siempre la adoración, la exaltación al Señor.
La fe en el poder de Dios y en su palabra es lo primero para hacer este tipo de oración de intercesión y guerra espiritual. No confiamos en nuestra carne, en la que no mora ningún bien, sino en el poder de Dios que nos ha salvado, perdonado y ahora quiere que seamos sus instrumentos para traer bendición a este mundo, proclamando la victoria de Cristo y el Poder de Dios. La fe es un don de Dios, un regalo, que es dado al humilde y al obediente, (Cuando le preguntaron sus discípulos a Jesús cómo tener esa fe que tiene autoridad, el Señor les respondió con la parábola del siervo inútil, Lucas 17,7).
La autoridad viene de Dios y es dada al que está en sumisión a las autoridades, ministerios puestos por Dios, porque el diablo se ríe de los que aún con ritos religiosos no se sujetan a los siervos de Dios, ni a Dios.
Hechos 19,13, Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.
14Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. 15Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? 16Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. Los 7 hermanos de Esceva intentaban echar un demonio en imitación a Pablo, y el demonio les apaleó y desnudó diciéndoles con otras palabras, ¿vosotros quienes sois, con qué autoridad venís contra nosotros? Porque el hombre en sí mismo que no está sujeto a las leyes espirituales, no tiene tampoco autoridad contra el diablo, por eso, este tipo de oración, sólo deben hacerla mujeres que están sujetas en respeto, a sus maridos (aún a los incrédulos), o a sus pastores, ya que la cabeza del varón es Cristo y la de la mujer es el varón.
La fe obra por el amor, si no hay obras de amor, la fe se apaga y solo queda el sonido que retiñe de la religión, que no tiene poder ni autoridad.
Se pierde la fe al perder el amor, y el amor es tan grande como la medida de disposición que tengamos a sufrir por el amado, porque el amor es sufrido.
Fe y amor, son el aceite de las vírgenes sensatas que no lo perdieron, aunque tuvieron que esperar más tiempo de lo que imaginaban y la maldad había aumentado mucho,(Jesús lo advierte en Mateo 24,12).
Fe y amor, son el bálsamo que el buen samaritano pone en las heridas del malherido.

2ª de Crónicas 7,14
Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

Hemos de ser humildes al orar, pero en la fe de la victoria de Cristo. Humildes para tener amor y compasión por los hombres que se pierden, sin olvidar que la humildad es la puerta de la gracia, del poder de Dios, porque El da gracia a los humildes y resiste a los soberbios.
Todo es posible para el que cree.

Oración completa perfecta, lo abarca todo, todo es oración, todo es vida en la oración y en la vida todo debe ser puesto en oración.

Pablo decía que oraramos sin cesar, por lo que la vida del cristiano en el Espíritu, es una oración mental u oral contínua.

En la oración que nos enseña Jesús, están reflejadas todas las formas de oración: alabanza, petición, oración de contricción, de intercesión, de guerra espiritual, etc. Y desde que nos levantamos y aún mientras dormimos estamos en una guerra espiritual, porque los enemigos quieren estorbarnos en nuestro avance para la extensión del reino.

Si estamos viviendo bajo las pautas y los principios del reino de este mundo, amando este mundo y su vanidad, buscando las cosas del mundo, el enemigo no necesita estorbarnos porque ya actuamos bajo sus mandamientos y sus principios, pero si vivimos bajo los pensamientos y mandamientos de Jesús, vamos en contra de la corriente y hacemos retroceder el mundo de las tinieblas, por lo que el diablo y sus huestes van a vernos en la dimensión de un ejército enemigo al que hay que neutralizar usando todo tipo de ataques: en la mente, en el cuerpo o en el espíritu, según las áreas de debilidad que no están bajo el control del Espíritu Santo, además si nuestro anhelo es la extensión del reino , cada instante del día veremos la necesidad de orar, para proteger nuestros hogares, nuestros familiares, nuestros ministerios, hermanos. Veremos la necesidad de orar para que retrocedan tantas manifestaciones de la maldad y de la injusticia a nuestro alrededor. Si tenemos un corazón de amor por ese reino, pensaremos en los misioneros que luchan en el frente de batalla más oscuro y que se ven en pie de guerra constante, porque en los países en los que la ignorancia y la oscuridad abarcan todos los órdenes de la vida, aún las cosas más elementales y básicas están en manos del diablo, con su peso esclavizante, con manifestaciones de injusticias sociales aberrantes. Pero no es menor la lucha en los países desarrollados en los que se han conseguido grados de cultura y justicia social mallores, conseguidos siempre por pioneros que un día aplicaron los principios del verdadero evangelio y han ganado esos territorios al enemigo, pero una vez adquiridas esas batallas, el hombre olvida que fue Dios quién las ha dado, y su necedad le lleva a creerse dios en sí mismo y a negar a su Hacedor, por lo que el enemigo toma de nuevo el control, de forma muy sútil y sibilina, sin que nadie se de cuenta de su existencia, como ángel de luz que un día fue, engaña a las naciones y poco a poco deforma la ciencia y la cultura, desborda la libertad convirtiéndola en libertinaje, extrapola el vivir con dignidad e higiene, en la búsqueda de lujos y consumo innecesario con el que destruye emocionalmente al ser humano y degrada el planeta.

El diablo no puede crear ningún bien, incapaz de amar, no puede producir ningún placer, sólo Dios crea el placer que siempre nace del Amor, de la belleza, que es la manifestación de la justicia , el enemigo, el ladrón como Jesús le llama, sólo viene para robar , matar y destruir, por lo que toma el placer y lo deforma, lo saca de su contexto, fuera de su órden y de las leyes que lo rigen, y lo convierte en un veneno letal de efectos más o menos retardados. De esa forma los hombres que no respetan y obedecen a Dios, son como marionetas en manos del experto en destruir todo lo que Dios ha creado.

Hay personas que creen que la oración de lucha espiritual es para ciertos iniciados que tienen poder en sí mismos, y temen luchar contra el diablo. Pero todo aquel que lleva el Espíritu Santo y vive una vida sujeta a la autoridad Divina, en respeto a su Palabra, y a los ministerios que Dios ha establecido, sabe que el poder de la victoria está en aquel que triunfó sobre todos los principados y potestades, exhibiéndolos públicamente en la cruz, (Colosenses) en Jesús que negandose a sí mismo ganó la batalla para que nosotros podamos orar con El y a favor de su reino, y no debemos tener temor, porque Mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo, y precisamente, si no queremos ser dañados y sumerjidos en el mundo de las tinieblas, nosotros y los que amamos, tenemos la úrgente necesidad de orar como valientes soldados de Cristo en vela alerta contra el enemigo de nuestras álmas.

He conocido pocas personas tan cobardes como yo, siempre en lucha contra el temor, pero me he visto por la gracia de Dios, echando demonios de mujeres muy atadas y puedo asegurar que al dar el paso de fe y obediencia, el Espíritu da testimonio a mi espíritu de que el mayor poder del Universo está de mi lado, y el temor se evapora, y experimentas la euforia del que participa de la fuerza y el poder del ganador de la batalla.

Queramos o no, estamos en medio de una guerra invisible y debemos estar en guardia, velando y orando sin desmayar, porque nuestro enemigo el ladrón, no cesa, pero también recordando, que en vano vela la guardia si Dios no vela, por eso, siempre descansando en el Señor y confiando en que, más son los que están con nosotros que los que están contra nosotros.

Muchas veces en los últimos tiempos le pido al Señor que envíe sus ángeles alrededor de nuestros hermanos, niños, vehículos etc, para darles protección y sé que esta es una realidad continua en nuestra vida, porque ignoramos los miles de peligros de los que nos ha librado el Señor, y de su múltiple manera de protegernos y auxiliarnos.

Velemos y oremos de contínuo para ser librados de la tentación y para ser útiles a la extensión del reino de los cielos, en una batalla continua contra las huestes de maldad, a los que hagamos retroceder en todas las áreas de la vida, en las que podamos tener influencia. Proclamemos Isaias 61, en el nombre de Jesús: La publicación de las buenas noticias, la sanidad para los quebrantados de corazón, la libertad a los cautivos y a los que están en prisiones, proclamar el año de la buena voluntad de Dios, el día de venganza del Señor, consuelo a todos los enlutados, ordenando que a los afligidos de Sión se les dé óleo de gozo, manto de alegría en lugar de espíritu angustiado, buen testimonio en medio de las naciones, reconocimiento de que Dios está con nosotros, alabanza y justicia para el Señor por medio nuestro.

Que así sea, que así cumplamos el llamado de Jesús de orar con Él, de pedir lo que Él pide, de manifestar su victoria sobre la maldad en medio de nuestra generación, que el Señor haga sobre nosotros como dice Zacarías: (12, 10,) Derramar espíritu de Gracia y de oración para mirarle a Él, y así, (ver. 8) el más débil entre nosotros será como David, porque nuestras fuerzas para luchar, estarán sobre el brazo desnudo del Poderoso de Israel.



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